Alfredo Resa

Recientemente nos hemos sentido aludidos por un vídeo de Alfredo Resa titulado: “Ochate, Aclaración fenómenos extraños”, de su serie: “Central del misterio”. En él, Resa se queja amargamente de que haya quien desmienta las epidemias de Ochate. Nos gustaría comentarlo.

Fuente: Youtube.com

Habría que empezar aclarando el papel de Alfredo Resa en el asunto de Ochate para saber de quién estamos hablando. A finales de los 80 su nombre se relacionó con el pueblo a raíz de unas famosas psicofonías que difundió en un programa de Radio Vitoria llamado “Gente de Frontera”. La primera de ellas (“Pandora”)  la grabó un empleado de correos llamado Miguel Galerón; más tarde se formó el grupo CEIP, que conseguiría la segunda de ellas (“¿qué hace la puerta cerrada?”) De manera incorrecta -y sin que él se moleste en desmentirlo- se ha dicho siempre que Resa grabó ambas, cuando en realidad se limitó a difundirlas.

En 1999, Iker Jiménez lo presentó en su libro “Enigmas sin resolver” como un afamado investigador que corroboraba palabra por palabra la versión de Prudencio Muguruza. Este detalle es importante para entender que cuando Resa habla sobre la leyenda negra de Ochate no es un mero espectador, sino uno de los principales actores de su propagación. La amistad de Resa con Muguruza fue tal que trabajaron juntos en un programa llamado “Entre dos mundos”, donde difundieron hasta la saciedad el mito de las epidemias de Ochate.

Una vez aclarado que Resa es juez y parte, continuemos.

Fuente: Youtube.com

A vueltas con las epidemias

En el vídeo al que hacemos alusión vemos que Resa presenta una tesis de lo más surrealista. Comienza diciendo textualmente lo siguiente:

“Yo sé que historiadores han dicho que aquellas epidemias no se dieron (…) luego tuvieron que rectificar y decir que sí, que esas epidemias y todo eso se dio”

Al mismo tiempo observamos que habla de epidemias de: “tifus, tos ferina y gripe española”, cuando siempre había especulado con Viruela, Tifus y Cólera. Si se trata una equivocación, es muy poco serio que ni siquiera se documente antes de defender algo tan importante. Si es intencionado, entonces ha cambiado por completo el mito de las famosas epidemias y por tanto debería explicarlo.

No obstante señor Resa, le reto a que exponga públicamente quiénes son esos historiadores a los que hace alusión y que “avalan” las supuestas epidemias. Esto no es cuestión de fe ni de “creer o no creer”, sino de poner datos encima de la mesa como hemos hecho los demás. En mi libro “Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito” citamos más de 45 fuentes documentales incluyendo autor, referencia y año de publicación. De ese modo, cualquiera puede acudir a un archivo histórico y contrastar datos y afirmaciones. ¿A qué archivo debemos acudir para contrastar las suyas, señor Resa?

El asesinato que lo explica todo

Es gracioso cómo Resa hace alusión, casi despectiva, a quien escribe estas líneas diciendo textualmente: “hay un libro por ahí escrito sobre este tema…”. Claro que lo hay, y usted lo conoce muy bien, puesto que gracias a él se enteró del asesinato del pastor sucedido en 1936, algo que nunca en sus “largos años de investigación” llegó a descubrir y que ahora cuenta en sus vídeos repitiendo textualmente las mismas palabras con que otros lo escribimos.

En el citado vídeo, tras repetir el relato del asesinato (equivocando el nombre de uno de los protagonistas) el señor Resa concluye lo siguiente:

 “Después de este suceso ¿quién nos dice a nosotros que no se pueden experimentar allá fenómenos extraños, ¿hace falta que esas epidemias sean verdad o mentira (…) para que se produzcan fenómenos extraños? Entonces, vamos a quitarle importancia a si Prudencio Muguruza dijo que sí o que no a aquellas epidemias, incluso hoy sabiendo que sí, que tenía razón, que era verdad…”

Mire usted, señor Resa, quien escribe estas líneas se ha hartado de decir por activa y por pasiva que una cosa son los presuntos “fenómenos paranormales” que se quieran atribuir a Ochate y otra muy distinta que se pretendan avalar con una historia inventada ad hoc para que sus fantasmas parezcan creibles. Yo jamás he cuestionado a quien haya dicho sentir tal o cual cosa, puesto que no estoy dentro de su cabeza. Si usted dice haber visto un unicornio en Ochate, allá usted con sus visiones, pero no me haga creer (como su amigo Muguruza) que se debe a una batalla medieval entre templarios y marcianos.

Usted, como Muguruza, no tiene el más mínimo respeto por el Ochate y su historia. En su día tejieron una leyenda a la medida para justificar sus relatos de marcianos, y resulta patético que después de ver los datos poblacionales, censos y demás documentos aportados, sigan pretendiendo confundir a la gente.

Los dardos de Resa en su vídeo

A pesar de utilizar como argumento principal la historia del asesinato (revelada gracias a “ese libro”), Resa pretende desacreditarlo diciendo lo siguiente:

“Hay un libro por ahí escrito sobre este tema y nos cuentan una especie de película, que si fueron donde los militares, y no les quisieron decir nada… y esos mismos hoy nos dicen que en Ochate no pasa nada. Entonces ¿de dónde sale esa información? ¿nos han mentido?...

Querido Resa, la oveja churra es un bóvido autóctono de Castilla, de basta lana y cabeza desprovista de pelaje. Por contra, la merina es de lana más densa, rizada y blanquecina. Raramente presenta manchas. Quiero decir… no las confunda.

Si hace el esfuerzo de leer “ese libro que está por ahí” verá que uno de sus objetivos confesos fue contrastar aquello que se contaba sobre el pueblo para, a continuación, presentarlo de la manera más aséptica posible al lector y dejar que éste sacase sus conclusiones. Lo que Vd. Llama “película” es el relato de las pocas o nulas facilidades que encontramos en el entorno militar durante la investigación. Hubiese sido más fácil y menos peliculero limitarse a presentar todos los casos como verídicos, pero algunos tenemos ética. Si me dice dónde ve la "mentira", quizás pueda ayudarle.

Por otro lado, ¿cómo es capaz de decir eso de: "...esos mismos hoy nos dicen que en Ochate no pasa nada"?. Fue precisamente en ese libro al que usted alude donde se desmentían con datos las famosas epidemias y se presentaban hasta cuadrantes demográficos del pueblo. No es "hoy" sino "entonces" cuando los defensores de la "leyenda negra" se quedaron sin argumento alguno.

A modo de conclusión

Señor Resa, los datos y las creencias pertenecen a ámbitos distintos. Puede Vd. seguir vendiendo sus documentales de fantasmas con total libertad (faltaría más) pero si lo que pretende es seguir manipulando la historia para hacerlos más verosímiles, tendrá que molestarse en apoyar sus afirmaciones con algo más sólido que simples ofensas y leyendas ya rebatidas.

El escepticismo no es su enemigo, su enemigo es la verdad.

 

© Antonio Arroyo. Ochate.com

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