Prudencio Muguruza

Debo reconocer que me he debatido y mucho sobre la conveniencia de escribir el presente artículo. Hacerlo es dar protagonismo a quien, para mi, no lo merece. Pero por otra parte, la leyenda negra de Ochate y todo lo que ha acarreado descansa sobre los hombros de un protagonista ineludible: Prudencio Muguruza.

Suyo es el testimonio que levantó desde cero esa leyenda de las tres epidemias de Ochate, el “cementerio de niños” y tantas otras cosas que llevaron a este empleado de banca a convertirse en un famoso parapsicólogo, para terminar de tarotista en una televisión local.

Entre los que seguimos el fenómeno de Ochate de una manera crítica hay una expresión que se repite jocosamente de vez en cuando: ¿has oído la última de Muguruza?. Si el lector hace el ejercicio de buscar (vía Youtube o Podcast) las innumerables ocasiones en que ha relatado su “encuentro OVNI” del año 81, le invito a contar las decenas de cambios, modificaciones y añadiduras que ha ido realizando con el paso del tiempo. Nunca un suceso tan breve tuvo tantas versiones por parte de su único protagonista.

Treinta y tres años después de su experiencia, Muguruza dijo estar en condiciones de contar “toda la verdad sobre Ochate”, añadiendo que sabía “más que nadie sobre el pueblo”. Así, en el año 2014 publicó vía Amazon su eBook: “La verdad de Ochate, el pueblo maldito”. Pasemos a comentarlo.

La “verdad de Ochate”, de Prudencio Muguruza

Lo primero que sorprende de este ensayo es la falta de modestia de su protagonista, quien comienza con afirmaciones como que su fotografía del año 81 es “la más famosa imagen OVNI del mundo, y anuncia que las páginas que siguen a continuación “están soportadas por datos contrastados, testimonios comprobados y razonamientos lógicos”, afirmando incluso que explican “todas las preguntas” relacionadas con el  ámbito del mundo paranormal. ¡Ahí queda eso!

Datos ¿contrastados?

El ensayo que dice ser la verdad definitiva sobre Ochate y estar basado en “datos contrastados”, comienza ofreciendo un breve esbozo histórico que se resume en tres datos fundamentales. Con documentos en la mano, afirmo con contundencia que todos ellos son falsos:

  1. Muguruza asegura que el nombre primitivo del pueblo era “Goate” u “Oate”.
  2. Fecha su origen en el año 1134
  3. Data la construcción de la iglesia de San Miguel en 1234.

Tal y como explicamos en el apartado de nuestra web: “Así fue Ochate”, el documento que recoge la primera referencia sobre el pueblo proviene del año 1025, donde es citado como Gogate. Posteriormente aparece mencionado en otros documentos con el nombre de Chochat. Por otra parte, los documentos relativos a la construcción de la iglesia datan del año 1556. Insistimos en son datos contrastables, todos ellos referenciados en la bibliografía.

Los “extraños” San Miguel y San Pedro

Continuando con el esbozo “histórico”, Muguruza se extraña mucho de encontrar en Ochate dos advocaciones tales como San Miguel y San Pedro (absolutamente frecuentes en aquella época) y se lanza a aventurar como hipótesis que sus habitantes “hubiesen avistado algún objeto proveniente del cielo” y eso les impulsó a buscar a quienes “mejor intercediesen entre el pueblo y el cielo”.

Es decir: allá donde veamos una iglesia o ermita bajo la advocación de San Miguel o San Pedro, debemos sospechar la existencia de OVNIS. ¡Esto es preparar bien el camino!

Aparecen en escena los templarios

Por favor, atentos a este párrafo literal de Muguruza:

“Estábamos en el año 1234 (…) Por aquella época eran los templarios quienes, según coinciden todos los investigadores e historiadores, habitaban Ochate. No hay discusión sobre ese punto…”

Todo un clásico de Muguruza, tratar de dar legitimidad a sus peculiares afirmaciones aludiendo a historiadores que nadie conoce y cuyos nombres o trabajos jamás son citados. Para más ironía dice que “no hay discusión sobre ese punto”, y en eso tiene razón porque ¿acaso hay un solo historiador que afirme que en Ochate hubo templarios? ¿alguien podría citar tan solo uno? De ahí la falta de discusión.

A partir de aquí Muguruza se hace un lío monumental con las fechas, afirmando una cosa y la contraria en solo un par de párrafos. Dice en primer lugar que el primer abandono de Ochate sucedió en el siglo XIII, y dos párrafos más tarde lo sitúa “a mediados del Siglo XI”.

Lo mismo sucede con la construcción de la iglesia: primero la data en 1234 y posteriormente “en el Siglo XI”.

Es tal el sinsentido que, basándose en su relato, desde siglo XIII hasta el XVI transcurrieron 500 años (¡!).

No, no es ninguna broma. Todo está escrito en el citado libro. Por favor, compruébenlo ustedes mismos.

El “cementerio de niños”

Prudencio -erre que erre- retoma otro de sus clásicos, el famoso cementerio de niños, en referencia a la necrópolis altomedieval próxima a Ochate. En la parte visible de este yacimiento se conservan una veintena de tumbas antropomorfas (típicas de los siglos IX-X) en un pésimo estado de conservación. Debido a que la mayor parte están seccionadas por el desprendimiento de una veta, la mejor referencia para conocer sus medidas originales es la distancia entre hombros.

Según los percentiles actuales, la anchura media de hombros de un varón adulto se sitúa en torno a los 42-43 cm. Dado que hombre del siglo IX era, como media, diez centímetros más bajo que en la actualidad, debemos suponer que esa referencia también era inferior.

Teniendo en mente ese dato, analicemos la anchura de las diez tumbas mejor conservadas de la necrópolis:

Es decir, si en el conjunto encontramos túmulos desde 25 hasta 48 cm, es evidente que allí se enterraban personas de todos los tamaños. No difiere en absoluto de otros yacimientos de su época. Por tanto, la afirmación de que se trata de un “cementerio de niños” es gratuita y carece de base alguna.

Darwin se equivocó (Prudencio Dixit)

Tras meterse en un jardín rebatiendo nada menos que la teoría de la evolución de las especies (juro que no me invento nada) Muguruza empalma con el fenómeno OVNI para revelar que, según sus investigaciones, Ochate es “una puerta energética conocida por seres venidos desde remotos confines del universo”.

Siendo así, prosigue, su famosa fotografía no fue otra cosa que el resultado de haber estado presente en el momento exacto en que aquella puerta se abrió, algo que se produciría cada 34 años.

Una anti-lección de historia

Como ya dejó claro desde el comienzo, Muguruza tiene una confusión importante con los ciclos históricos y las fechas, y de nuevo lo demuestra.

Recordemos que la necrópolis altomedieval de Ochate procede de los siglos IX-X. Pues bien, Prudencio se hace un lío al mezclar la alta y baja edad media, hablando de costumbres funerarias que aún tardarían siglos en llegar y supliendo con su imaginación cualquier noción básica de arqueología o historia.

Según su curiosa teoría, en las necrópolis altomedievales las tumbas antropomorfas eran talladas "a medida" de cada difunto, y no comenzaban a esculpirse hasta consumado el fallecimiento. Textualmente llega a decir: “…pues nunca se construía un nicho hasta que hubiera un cuerpo para introducirlo en él (…) cada una de las tumbas se construyó porque había un cadáver para introducirlo en ella”. Dan ganas de darle al amigo Prudencio una herramienta de la época y pedirle que empiece a horadar una roca para comprobar lo largo y costoso del proceso. La realidad es que tales tumbas se reutilizaban cuantas veces hiciera falta (tal y como muestran los estudios arqueológicos) y desde luego, no se esperaba a tomar medidas a cuerpo presente para empezar la obra. Otras frases de Muguruza no merecen ni comentario, como su sorpresa de que ¡doce siglos más tarde! en aquel yacimiento no quede a la vista “ninguna cruz ni lápida” ¡Sublime!

Aparecen los marcianos

Todo este preludio -con su personal interpretación de la historia- no tiene otra finalidad que preparar el terreno para lo que estaba por llegar.

La hipótesis de Muguruza es la siguiente:

  1. Las tumbas de la necrópolis son muy pequeñas
  2. En Ochate no había tantos niños
  3. ¿Quiénes fueron entonces esos “seres diminutos” enterrados allí?...

¡Marcianos!

Insisto, no estoy aportando ni un solo dato propio. Es la lectura textual del libro de Prudencio Muguruza. Para muestra, este párrafo literal:

“Una nave alienígena ocupada por una tripulación de varias decenas de individuos se aproximó a Ochate en algún momento del Siglo XIII, con toda probabilidad en el momento en el que correspondía la apertura cíclica de la puerta energética. Algo debió salir mal y los tripulantes se vieron obligados a descender: a partir de ahí se abren dos hipótesis. La primera de ellas es que hayan permanecido en el pueblo bajo protección de los templarios (…) Una avería, quizás, un accidente de la nave, un fallo en la apertura de la puerta energética que habría de proveer a la nave de energía para continuar su camino, o alguna otra razón desconocida, mantuvieron a los extraterrestres en Ochate durante más de tres décadas”

Más tarde especula sobre las condiciones de vida de esos extraterrestres bajitos en Ochate, afirmando que “no eran tan cómodas como en su civilización de origen” y eso provocó la muerte de muchos de ellos. Ahí entra la secuencia: marciano muerto-tumba excavada. Pero por suerte hubo un final feliz: “Pasados esos 34 años, lapso de tiempo en el que como ya hemos dicho y como sostendremos más adelante, se abre la puerta energética, otra nave volvió a Ochate y recogió a los que quedaban (…) en ese momento hicieron desaparecer los cadáveres enterrados en la necrópolis, así como las losas, para no dejar rastro”.

La segunda hipótesis que expone Prudencio es que los alienígenas pudiesen haber sido mal recibidos por los Templarios al parecerles “demoníacos”, y aunque los pequeños estaban tecnológicamente más preparados para la batalla que los templarios, les pilló en mal momento dado que se produjo: “en medio de la confusión, con algunos de los tripulantes heridos y confusos y puede que desarmados”  tras la peculiar batalla (que ríete tú de Juego de Tronos) Muguruza concluye: “Probablemente esa fecha coincida con la salida precipitada de la Orden del Temple del pueblo, sin duda no deseosos de mantener nuevos contactos con seres tan incómodos”.

No me resisto a recordar aquella frase inicial de Muguruza asegurando que todas sus afirmaciones recogidas en este libro: “están soportadas por datos contrastados, testimonios comprobados y razonamientos lógicos”. Sinceramente, no alcanzo a imaginar a cuál de las tres categorías pertenece lo que acabamos de leer.

Lo que está por venir

Por ir resumiendo -y porque tampoco tengo intención comentar la totalidad de la obra- vamos con uno de los apartados más jugosos del eBook: el de la profecía de Muguruza.

Como su “encuentro OVNI” sucedió en 1981, y como la “Puerta energética de Ochate” se abre al parecer cada 34 años, Prudencio se pone muy serio y pronostica lo siguiente:

“…advertimos al lector que el próximo ciclo empezará en 2015, y deslizamos la afirmación de que los gobiernos poderosos temen una inminente invasión alienígena y están preparándose para ella”.

En los siguientes capítulos menciona a Roswell, los EE.UU, Obama, Hitler, los nazis, el Apolo 14… para concluir diciendo con respecto esa “apertura de la puerta energética de Ochate” lo siguiente:

”…el gobierno norteamericano ha iniciado, en previsión de reacciones imprevistas entre la población, la construcción de campamentos Fema, en realidad, verdaderos campos de concentración y de exterminio”

Que la que se va a liar va a ser parda, vamos.

Conclusión:

No es mi propósito especular sobre la salud mental de nadie (que cada cual saque sus conclusiones) ni tampoco pretendo hacer leña del árbol caído.

Lo que me ha llevado a resumir este eBook de Muguruza es, sencillamente, ilustrar al personaje. Pretendo que la gente se dé cuenta de qué estamos hablando cuando decimos que de él salió el mito de las epidemias, el OVNI de Treviño, la leyenda negra de Ochate, etc, etc…

Tal vez algunos necesiten leer la batalla entre marcianos y templarios, o la inquietud de los EE.UU por Ochate, para darse cuenta de qué tipo de persona estamos hablando.  Durante años han inflado a este personaje dándole credibilidad y sentándolo en platós para dar por bueno cuanto salía por su boca. Los mismos “datos contrastados, testimonios comprobados y razonamientos lógicos” que convierten una necrópolis medieval en un cementerio de marcianos, convirtieron a un tranquilo pueblo abandonado en un lugar maldito. Quizás alguno se dé cuenta (aunque tarde) de su ingenuidad al considerar fiable el origen de tales leyendas.

La fantasía está bien cuando no se daña a nadie, pero el daño infringido a Ochate y su memoria es algo irreparable.

 

© Antonio Arroyo. Ochate.com
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