La Leyenda de Ochate

¿De dónde procede la leyenda negra de Ochate? ¿Por qué un pequeño pueblo de Treviño se convirtió de la noche a la mañana en una referencia ineludible de lo paranormal?

A pesar de lo que pueda parecer, la respuesta es bastante sencilla. Quizás la mayor dificultad sea poner en contexto lo sucedido, situarse a principios de los años 80, cuando la ufología despuntaba en España de la mano de protagonistas como Antonio José Alés, Jiménez del Oso, Oscar Rey Brea y Juan José Benítez, entre otros. Tiempos en los que una “Alerta OVNI” como las organizadas desde la Cadena SER llegaba a congregar a más de 11 millones de españoles mirando al cielo en busca de luces extrañas.

Con ese terreno tan abonado, en septiembre de 1981 saltó a los diarios lo que dio en llamarse “El OVNI de Treviño”, una extraña fotografía conseguida por el joven vitoriano Prudencio Muguruza Guerrero. En condiciones normales es posible que aquello no hubiese trascendido el ámbito de lo regional, pero el hoy célebre Juan José Benítez (a la sazón reportero de La Gaceta del Norte) apadrinó aquel “avistamiento” otorgándole certificado de veracidad. Benítez se mojó ¡y de qué manera! por la bola cósmica de Muguruza, afirmando que se trataba de una “nave tripulada” que según ciertos especialistas consultados por él efectuaba “maniobras de frenado”.

Entonces entró en juego la mejor plataforma posible para difundir aquella historia, nada menos que la famosa revista Mundo Desconocido, la Biblia ufológica de la época. Fue en febrero del año 82:

Enero de 1982. El OVNI de Treviño

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Todos estos ingredientes pusieron en el mapa a Treviño, una zona no demasiado conocida que pronto se convirtió en objeto de deseo por parte de los amantes de la ufología.

Lo curioso es que en aquel artículo se hablaba mucho del Condado de Treviño y de Aguillo, el pueblo en cuyas inmediaciones se llevó a cabo el avistamiento. Pero ¿y Ochate?

No amigos. Ochate no se mencionó ni una sola vez en relación con aquel supuesto OVNI. Nuestro querido pueblo no tuvo nada que ver con aquella historia en absoluto y sus ruinas languidecían tranquilas sin intuir lo que se venía encima. Tres meses más tarde llegaría la pesadilla.

Tras su experiencia con la “bola luminosa”, Prudencio Muguruza se interesó mucho por la zona y más concretamente por las ruinas de Ochate. En una investigación express, a Muguruza le dio tiempo a indagar en el pasado del pueblo y concluir que había sufrido una serie de tres mortíferas epidemias que lo habrían asolado sin afectar a los lugares más cercanos, como si de una maldición se tratase. Combinando algunos hechos ciertos con sorprendentes historias de origen desconocido, compuso una visión cuasi terrorífica de Ochate que lo convertía en un lugar maldito.

El joven Muguruza puso esos datos a disposición del “Señor X” de toda esta historia: Don Juan José Benítez, quien viendo lo que tenía entre manos actuó de mecenas poniéndole en contacto con Juan Prada. Este no es un detalle baladí, ya que Prada era un periodista de raza. Con los datos que le facilitó Muguruza, Prada redactó uno de los mejores artículos sobre misterio que se hayan publicado nunca en nuestro país. Preciso, poético, sugerente… aún hoy puede entenderse el efecto que causó, teniendo en cuenta que desvelaba un auténtico Expediente X inédito hasta la fecha con todos los elementos de una película de terror. Nuevamente, la revista Mundo Desconocido fue la plataforma elegida.

Este fue el artículo original:

Abril de 1982. Luces en la puerta secreta

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A partir de entonces llegó el caos.

Las ruinas de Ochate se llenaron de aficionados a la ufología, investigadores de lo paranormal, curiosos, etc. Se organizaron encuentros ovni, rituales satánicos, aquelarres… De aquella época datan las más famosas psicofonías recogidas en el lugar, así como los casos más célebres de “encuentros con lo desconocido”.

Los siguientes vídeos del programa “El Pentáculo” (ETB Mitxel Casas) pueden ayudarnos a comprender mejor cómo se vivió en aquella época el fenómeno de Ochate. El furor fue tal que, hasta el propio Muguruza, habla en el primero de ellos de la “histeria colectiva” que se estaba viviendo:

El tiempo, que todo lo cura, hizo que poco a poco se fuese apagando el interés por Ochate, al tiempo que sus ruinas sufrían un deterioro irreversible por el paso de tantos visitantes. Y así hubiese continuado de no ser porque en el año 1999, Iker Jiménez desató un nuevo fenómeno de masas con su libro “Enigmas sin resolver”, que con la torre de San Miguel en su portada reveló el caso Ochate a toda una nueva generación de aficionados al misterio.

Siguiendo la tónica de la propia sociedad, ya no había tanto interés en luces y objetos volantes, y sí en los llamados “fenómenos paranormales”. Lo más destacable es esta ocasión fue lo siguiente:

  1. Basándose en datos aportados por un investigador local, Iker Jiménez dio carta de veracidad a la historia revelada en su día por Prudencio Muguruza, especialmente en lo referido a las tres supuestas epidemias que habrían asolado el pueblo en el Siglo XIX.
  2. También incidió en la desaparición del párroco de Ochate, D. Antonio Villegas, presentándolo como “una víctima del pueblo maldito”.
  3. Relató una serie de casos inéditos de desapariciones, encuentros con seres extraños, suicidios y nieblas misteriosas.

La parte negativa (además del hecho de apuntalar la versión de Muguruza) fue que esta nueva generación de amantes del misterio resultó menos cívica que la de los 80. En pocos años los restos del pueblo sufrieron un deterioro irreversible, y los habitantes de las zonas próximas aguantaron situaciones realmente intolerables.

Y así llegamos al año 2001, cuando el investigador alavés Enrique Echazarra cuestionó por primera vez de forma pública y documental la veracidad sobre la leyenda de Ochate. Lo hizo en un artículo titulado “Ochate, ¿un pasado fraudulento” que reproducimos en nuestra web. Fue sin duda el punto de inflexión.

Retromamdo en cierto modo el camino abierto por Echazarra, en el año 2007 se publicó el libro “Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito” (Aguilar, 2007) que por primera vez presentó el resultado de una investigación histórica completa sobre Ochate, aportando documentos, fechas y datos que desmentían de manera concluyente la leyenda de las tres epidemias.

Después de demostrar con datos verificables la falsedad de esa "leyenda negra", la conclusión evidente es que no hay ningún “pasado maldito” que siga sirviendo de soporte a las teorías paranormales. Si en Ochate pasan cosas extrañas o no, es algo que podríamos analizar desde el punto de vista de la antropología, la sociología o la psicología, pero nunca más desde la historia, porque ha quedado demostrado que sería faltar a la verdad.

 

© Antonio Arroyo. Ochate.com                                      

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