Faro para orientar caminantes

 
 
De entre las muchas cosas que han llegado a decirse de Ochate, una de las más rocambolescas es que su famosa torre fuese "un faro" que en la antigüedad servía para orientar "carruajes y caminantes". Tal afirmación se basa al parecer en dos cuestiones:
  
  1. El hecho de que ahora aparente ser un torreón exento.
  2. El color blanquecino de sus piedras, que, ciertamente, hace que refleje la luz de una forma especial.
Sobre la primera cuestión, hemos de decir una vez más que la torre era el antiguo campanario de una iglesia llamada La aparición de San Miguel Arcángel. En el apartado “Imágenes históricas” pueden verse varias imágenes antiguas de la misma, donde se aprecia con su tejado a cuatro aguas, sus campanas e integrada en el conjunto. La actual puerta del lado este comunicaba el pórtico con las escaleras internas que subían a la zona de campanas. En nuestras entrevistas con José Aránguiz, el último habitante con vida de Ochate, nos relataba cómo ascendía de niño por aquellas escaleras y se asomaba por los huecos. Cuesta imaginar cómo sería la vista de aquél pueblo, y cuánto daríamos hoy por ver una imagen así.

En cuanto al color blanquecino, es debido al tipo de piedra utilizado en gran parte de su superficie. Si bien los lienzos centrales están hechos en mampostería y ripio, la sillería fue construida con una caliza paleocena conocida como piedra blanca, franca alavesa o lumaquela. Esta piedra procedía de las cercanas canteras de Ajarte, y se utilizó también en la construcción de la Catedral Vieja de Vitoria y en las murallas de la ciudad. Una de sus particularidades es ese color claro que refleja la luz y que, en el caso de Ochate, destaca sobre el fondo verde de la ladera. Sin duda, el motivo para elegir este mineral fue la gran proximidad de Ajarte, lo cual facilitaría el transporte y abarataría en gran medida los costes.

 
Por otro lado y aunque no hagan falta más pruebas, ¿un faro en una ladera de Treviño? Podríamos hacer el ejercicio de investigar la utilización de “faros terrestres” en los caminos de España, pero me temo que fuera del entorno marítimo nos costaría encontrar un solo ejemplo. Otra cosa serían los cruceros medievales, que jalonaban los caminos y servían de guía, aunque desde luego no es el caso.
 
 
 

© Antonio Arroyo. Ochate.com

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