Así fue ochate

Tratar de responder a la pregunta ¿cómo fue realmente Ochate? se enfrenta a la complejidad de retratar un lugar con más de mil años de historia que nunca tuvo importancia suficiente como para dejar demasiado rastro documental. Las líneas para investigar su pasado son básicamente tres. En primer lugar los registros eclesiásticos concretados en:

  • Libros de fábrica, de cuentas y aniversarios de su iglesia parroquial
  • Libros de la Cofradía y limosnas de la Ermita de Burgondo
  • Registros sacramentales de bautismos, matrimonios, exequias y misas.
  • Correspondencia ordinaria y registro de visitas del Obispado de Calahorra
  • Registros parroquiales conjuntos de la iglesia de Imíruri, a partir de 1853
En cuanto a fuentes civiles:  
  • Censos y catastros
  • Registros de nacimientos y fallecimientos del archivo de Treviño
  • Archivos de protocolos notariales de Burgos
Y al margen de eso, la bibliografía general relativa a historia, arte, toponimia, arqueología, medicina o cualquier otra materia que pueda aportar datos sobre la población y su entorno.
 
Por suerte, en Ochate también puede recurrirse (aunque de manera muy limitada) al testimonio oral de las últimas personas que conocieron el pueblo con vida, así como descendientes de algunos de sus habitantes. En ese sentido han resultado de un valor incalculable las horas de conversación con José Aránguiz, la última persona con vida de cuantas habitaron Ochate, y con Pedro Ogueta, ligado íntimamente durante toda su vida a la ermita de Burgondo. El resumen de dichas entrevistas quedó recogido en el libro “Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito”. Gracias a ellos fue posible reconstruir la secuencia del abandono y despoblación de Ochate, así como adentrarse en la realidad de un pueblo que ambos conocieron perfectamente.
 
ATHA. Fondo G. López de Guereñu Galarraga, sign.  CD 2726  Iglesia de Ochate
 
Sus orígenes                                                                                                        
 
Los primeros vestigios de ocupación humana en Ochate se remontan a unos restos de sílex y cuarcita hallados en las inmediaciones, así como unos fragmentos cerámicos descubrimientos por el arqueólogo Domingo Fernández Medrano, quien los conservó en su colección particular hasta la inauguración en 1975 del Museo Arqueológico de Álava. La datación ubica los primeros en la Edad del Bronce (periodo Eneolítico), cuando se asentaron las bases de la agricultura y la ganadería y se establecieron los primeros asentamientos poblacionales al aire libre, mientras que la cerámica a torno pertenece a la Edad de Hierro.
 
De la época de la romanización quedó como vestigio una estela funeraria hallada en el año 1986 junto a la ermita de Burgondo, y que se encuentra actualmente en los almacenes del Museo Arqueológico de Álava. Se trata de una pequeña lápida incompleta rematada en cabecera semicircular. Su epígrafe fue estudiado por María Pilar Ciprés Torres, profesora del Departamento de Estudios Clásicos en el área de Historia Antigua de la UPV y experta en epigrafía latina, aunque a día de hoy su conclusión no ha sido publicada.
 
Imagen inédita de la estela de Burgondo
 
El siguiente resto de ocupación humana nos remonta al Alto Medievo. De aquella época (siglos IX-X) data una necrópolis excavada en roca y situada en la ladera occidental que bordeaba el antiguo camino. Es sin duda la muestra más importante de una población de carácter estable durante la edad media.
 
Ya en el siglo XI encontramos la primera referencia escrita en la denominada Reja de San Millán bajo el nombre de Gogate (ver apartado: Cazando Mitos) Por las características del documento, de tipo recaudatorio, podemos deducir que en aquel momento estaba habitado por no más de diez familias, en línea con la mayoría de pueblos de la zona. A partir de ahí tenemos que esperar más de dos siglos hasta encontrar la siguiente mención, ésta se daría en la llamada “Nómina Calagurritana”, un listado efectuado entre 1238 y 1257 por orden del entonces obispo de Calahorra, Don Jerónimo Aznar. En ella aparece con el nombre de Chochat. Esta secuencia de documentos: Reja de San Millán-Nómina Calagurritana como referencias históricas más antiguas es muy frecuente en los distintos pueblos de Álava.
 
En cuanto al porqué de la ubicación de Ochate en ese lugar concreto, habría que pensar en el antiguo paso de montaña que comunicaba esa parte de Treviño con el Camino Real que atravesaba el Condado de sur a norte. Tras pasar por Ochate y bordear la Peña de Arrate, los arrieros enlazaban con la Ruta del Vino y el Pescado, por donde se comunicaban comercialmente la Rioja Alavesa con los puertos del Cantábrico.
 
Primer abandono de Ochate                                                                               
 
A finales del siglo XIII se constata el primer abandono del pueblo, recogido por José Ramón Díaz de Durana en su libro “Alava en la baja edad media”. Según este historiador, Ochate habría quedado deshabitado entre 1295 y 1522 junto con otros lugares de su entorno. La causa probablemente tuvo que ver con la política de expansión que impulsó Alfonso X, quien aumentó los límites territoriales de Treviño. De esa forma, los pueblos con peores tierras de cultivo o condiciones de vida más duras se vieron abandonados en pos de nuevos asentamientos en zonas más fértiles, hasta el punto que llegaron a formarse 38 nuevas aldeas en la región.
 
Basándonos en los trabajos del historiador Elías Rubio, es muy probable que la ubicación del pueblo en aquellos momentos no fuese la actual, sino que abarcase la zona denominada “El hoyo” (la gran grieta fluvial situada al poniente) y la ladera más próxima a la necrópolis, cuya toponimia es Alto de San Pedro. Allí se sitúan los restos de lo que pudo haber sido una antigua ermita llamada San Pedro de Chochat, perteneciente a esta primera fase poblacional. Una hipótesis que ya apuntamos en el libro “Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito” es que la portada románica que estuvo varios años en la iglesia de San Miguel y actualmente en Uzquiano procediese del templo desaparecido. La únicas referencias documentales sobre su existencia se encuentran en un manuscrito del siglo XIII, donde es nombrada expresamente, y otro del siglo XVI en que simplemente se cita.
 
Este abandono de finales del siglo XIII acabó en 1522, cuando Treviño experimentó una nueva fase de expansión demográfica que en esta ocasión no vino acompañada por la ampliación de su territorio. De esta forma, los nuevos pobladores volvieron a ocupar lugares que, como Ajarte, Saraso, Meana, Lezama o el propio Ochate, habían quedado desiertos.
 
Segunda etapa del pueblo (1522-1852)                                                              
 
Así llegamos a 1522, cuando el antiguo Chochat renace de sus cenizas bajo el nombre de Ochate. Fue durante los siguientes 3, años cuando, casi con toda seguridad, se construyó su iglesia, de la cual encontramos referencia en un manuscrito fechado en el año 1556 denominado “Libro de visitas del licenciado Martín Gil”. En tal documento se hace una relación de pueblos de la zona acompañada por una breve descripción, y cabe destacar que al citar lugares como Uzquiano, Imíruri, Ajarte, etc… se empieza diciendo: “La yglesia se llama (…) y es vendecida”, mientras que en Ochate no menciona tal condición al hablar de su templo. Ese detalle da pie a pensar que la iglesia de San Miguel aún estaría inacabada y por tanto sin consagrar, lo cual concuerda con que su primer Libro de Fábrica se inicie dos años más tarde, en 1558.
 
ATHA. Fondo G. López de Guereñu Galarraga, sign.  CD 2723  Iglesia de Ochate
 
Comparemos en ese año (1556) la población de Ochate con respecto a los pueblos más cercanos:
 
  (*) Es preciso puntualizar que en aquella época se denominaba “vecino” al cabeza de familia o propietario de una vivienda, por lo cual sería mucho mayor el número de habitantes.
 
Los registros parroquiales de la iglesia de La aparición de San Miguel Arcángel abarcaron un periodo total de 294 años, desde 1558 hasta 1852. A partir de esa fecha y en virtud del Concordato de 1851, los pueblos de la zona dejaron de depender de la Diócesis de Calahorra, lo cual supuso una serie de cambios administrativos importantes. En lo referente a Ochate, lo más significativo fue que su iglesia unificaría sus archivos con los de San Román de Imíruri, cosa que se hizo sin demasiado acierto, puesto que a partir de entonces resulta difícil discriminar qué correspondía a un pueblo y qué al otro.
 
Pero centrándonos exclusivamente en los datos de la parroquia de Ochate, desde 1558 hasta 1852 recogen en resumen lo siguiente:
 
 
Cabe resaltar que durante este periodo, concretamente a principios del siglo XVII, nació en Ochate un importante maestro cantero llamado Pedro de Montoya, autor de numerosas obras en varios pueblos de Treviño.
 
 
Tercera etapa del pueblo (desde 1852 hasta su desaparición)                       
 
Del comienzo de la década de los cincuenta del siglo XIX data una referencia sobre Ochate realmente valiosa. Se trata del famoso “Diccionario geográfico, estadístico, histórico de España y sus posesiones de ultramar”, de Pascual Madoz. La cita es la siguiente:

OCHATE: aldea en la provincia, aud.terr.y c.g. de Burgos (2, leg.), diócesis. De Calahorra (17), par, judicial .de Miranda de Ebro (6), y ayuntamiento. De Treviño (2). SIT. con exposición al S. en una ladera bastante elevada; goza de una temperatura algo fría; reinan los vientos NO., E. y SE, y las enfermedades más comunes son los constipados y humores. Tiene 7 casas, una iglesia Parroquial (San Miguel, con un cementerio contiguo al N. de la misma, y una ermita (La Asunción), en un alto a distancia de un tiro de bala del pueblo; aquella está servida por un cura párroco y un sacristán, cuyo curato es de provisión ordinaria: los vecinos se surten para beber y demás usos de las aguas de un arroyo que pasa inmediato a la pobl., las cuales son de excelente calidad. Confina el TERM.N. Ulivarri (provincia de Álava); E. Aguillo; S.Marauri, y O. Imiruri. El terreno es de tercera clase y poco productivo. A la parte N. de la jurisd. se encuentra un monte llamado el Bardal, poblado de hayas, robles y algunos chaparros de encina, el cual lo disfrutan en comunidad este pueblo y el de Imiruri; y al E. hay otro montecillo que cría bastantes encinas y algunos robles: cruza por el térm. el expresado arroyo que, después de regar varios huertos, va a unirse a otro pequeño r. que corre cerca del pueblo de Uzquiano. Caminos: los locales; y la correspondencia se recibe desde Vitoria por el balijero de Treviño. Prod.: trigo, centeno, cebada, avena, maíz, habas, patatas y algunas manzanas; ganado lanar, cabrío y vacuno. Ind.: la agrícola. Pob.: 7 vecinos, 26 almas. Cap. Prod.: 3,4,, rs. Imp.: 198.

 
En 1885 podemos encontrar esta otra interesante reseña de Pablo Riera y Sans en su “Diccionario geográfico, estadístico, biográfico, postal, municipal, militar, marítimo y eclesiástico de España y sus posesiones de ultramar”:

OCHATE: L.Agreg.al ayunt.de Condado de Treviño, cuya casa consistorial está en la v. de Treviño, otra de las que forman este ayunt. y del que dista la localidad que describimos 1,,9 k. Cuenta sobre unos 3, hab. Y 18 edif., de los que 1, están inhabitados. -Org.civ. Corresponde a la prov. de Búrgos y contribuye, con su ayunt., para las elecciones de diputados provinciales y las de Córtes.- Org.mil. C.G y G.M de Búrgos.- Org. Ecle. Pertenece a la dióc. De Búrgos, al arciprestazgo de Miranda y para las necesidades de culto se sirve de la iglesia más inmediata.- Org. Jud. Hállase adscrito al part. Jud. De Miranda de Ebro y a las aud. de lo criminal y territ. De Búrgos.- Org. Econ. Para el pago de sus impuestos depende, con su municipio, de la delegación de hacienda de su prov..- S.púb. Recibe y emite la corr. por la A. de Manzanos.- Ob. Púb. Y med. de com. Sus caminos son los de que dispone su municipio.- Ins.púb. La escuela se haya en la cabecera de su ayunt.- Art., of. Ind., Su única ind. es la agrícola.- Pob. La constituye el número de casas que queda dicho, siendo todas ellas de humilde construcción.

Como podemos ver, en ellas se retrata un lugar poblado por labradores y ganaderos donde las tierras de cultivo eran escasas, y eso sin duda condicionó la demografía del pueblo. La zona más fértil estaba situada al oeste, junto al arroyo, allí se sembraban legumbres y árboles frutales en pequeños huertos. Al sur del pueblo se extendían las tierras más llanas donde se cultivaban patatas y cereales. El monte bajo que lo circundaba era una buena fuente de madera y apto para el ganado bovino; vacas y mulos para labranza fueron otras de las especies habituales. En ese sentido, a mediados del siglo XVIII un vecino de Ochate llamado Juan de Sáseta constaba en un censo como uno de los mayores propietarios de ganado de todo Treviño. A modo de curiosidad, un buen ejemplo de aprovechamiento de los recursos naturales es que en Ochate se dio el primer caso de arrendamiento de setales de Álava, existiendo en 1767 un documento donde se registró el pago de treinta y un reales por el arriendo de unos perrechicales.
 
Un aspecto que no debemos pasar por alto al hablar del Treviño de hace varios siglos es el aislamiento de unos núcleos de población con respecto a otros. A pesar de no contar con distancias excesivas, el relieve del Condado y lo irregular de su orografía dibujaban un paisaje salpicado de pequeños pueblos mal comunicados. En ese sentido, podemos hablar sin duda de Imíruri como el pueblo hermano de Ochate, con quien más compartió en toda época y donde se trasladaron una parte importante de sus habitantes a comienzos del siglo XX. En el capítulo dedicado al final del pueblo ahondaremos en ello.
ATHA. Fondo G. López de Guereñu Galarraga, sign.  CD 2724  Iglesia de Ochate
 
 
La población de Ochate a lo largo de su historia                                             
 
A continuación vamos a exponer un gráfico que tiene en cuenta las siguientes variables:  
  1. Se basa en las 14 referencias documentales conocidas a fecha de hoy (Censos, Catastros, Diccionarios geográficos, etc…) que no representan una secuencia homogénea. Por eso comienza con un gran salto de casi cinco siglos que abarca el periodo completo de la primera despoblación, mientras que en el siglo XVIII llegamos a encontrar dos años consecutivos.
  2. En aquellos censos en los que se habla del número de “Vecinos”, tendremos en cuenta que tal apelación se refería a cabezas de familia o unidades familiares. Siendo así, hemos hecho una media basada en los datos conocidos y atribuido a cada hogar una cifra de cuatro integrantes, con el fin de determinar la cifra aproximada de pobladores totales.
  3. En cuanto a la primera referencia del año 1025, sabemos que la reja de San Millán (ver apartado: Cazando Mitos) contabilizaba el pago de una reja de hierro por cada diez hogares, de ahí el cálculo.
  4. Varios de los resultados reflejados son por tanto una aproximación que pretende establecer la tendencia demográfica, no así los referidos a los años 1752, 1753, 1787, 1827, 185,, 1854, 1855, 1894 y 1925. En estas fechas, los censos mostraron el número total de habitantes y no solo el de vecinos.
Analizando la curva demográfica podemos extraer algunas conclusiones. La primera es la confirmación de que Ochate debió repoblarse tras el abandono de Chochat con unas seis familias, algunas de las cuales parecerían haberse marchado durante las décadas inmediatamente posteriores. También destaca un fuerte aumento poblacional en el último tercio del siglo XVIII, llegando a duplicar su población en pocos años. En cuanto su máximo poblacional, se situó alrededor de 1830, cuando incluso llegó a superar a los pueblos vecinos, aunque tan solo dos décadas después volvería a niveles anteriores. Puede observarse también la escasa fluctuación del número de habitantes durante la “década maldita” (1860-1870), donde algunos ubican esa legendaria serie de epidemias que habrían afectado al pueblo. Finalmente, se muestra de forma clara el declive que llegó con el siglo XX y que daría lugar a su abandono definitivo.
 

ATHA. Fondo G. López de Guereñu Galarraga, sign.  CD 2725  Portada de Ochate

Religiosidad y costumbres                                                                                 

Como en cualquier otro pueblo de su entorno, la tradición religiosa estaba absolutamente presente en el día a día de Ochate. Hoy nos podría sorprender que aldeas con un número tan reducido de habitantes contasen con un sacerdote permanente, y aún más que, como en el caso de Ochate, llegasen a convivir hasta tres templos cristianos en una misma época. Sobrecoge al indagar en el pasado de estas gentes tan humildes la continua presión de la Iglesia en forma de diezmos, primicias y rentas, o las visitas obispales, que tan a menudo suponían la obligación de cambiar figuras religiosas, realizar reparaciones en los templos o recaudar obligatoriamente para fines diversos.
 
Se conocen al menos tres cofradías, hoy desaparecidas, que contaron con vecinos de Ochate entre sus integrantes: la Cofradía de Burgondo, procedente de la ermita homónima; la de San Vicente de Mongoño, del pueblo de Saraso, y la de la Vera Cruz de Imíruri.
 
En cuanto a festividades, la fiesta parroquial de Ochate se celebraba el 29 de septiembre, día de San Miguel. Otro día muy especial era el 15 de agosto, cuando se realizaba la gran romería a la ermita de Burgondo, que aún hoy se sigue conmemorando con una misa entre sus ruinas.
También se celebraba la fiesta de la ascensión, cuarenta días después del domingo de resurrección, y la importante Feria del Ángel, realizada desde el siglo XIV en Miranda de Ebro durante los primeros días de marzo y a la que acudían desde todos los pueblos vecinos.
Romería del año 2005. Misa junto a los restos de la ermita de Burgondo
 
Por último, al ser Ochate un lugar de paso junto a un importante camino, es de suponer que la vida cotidiana estaría de alguna manera condicionada por ello. Son muchas las leyendas sobre bandoleros apostados en la cercana Peña de Arrate, y no sería descabellado imaginar que el paso de arrieros hubiese dado lugar a alguna posada o lugar de albergue en el pueblo. Resulta paradójico en cualquier caso que ese camino al que Ochate debió su ubicación y hasta su nombre fuese tan determinante en su muerte. Pero de eso hablaremos en el apartado dedicado al final del pueblo.
 

© Antonio Arroyo. Ochate.com                                      

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