El Ovni de Treviño

 

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Trascripción literal del artículo

Fenómenos insólitos

El OVNI de Treviño

Por Juan José Benítez

Lejona

Una foto con misterio
La fotografía a que se refiere este informe aparece reproducida a todo color en la portada del presente número de MD.

El pasado 26 de septiembre, la agencia Efe distribuía por España y América una fotografía insólita: “Un ovni sobre el Condado de Treviño”, un territorio burgalés enclavado en mitad de la provincia de Álava.

La imagen me sorprendió. Y, de inmediato, me puse en contacto con el testigo y autor de la fotografía: el joven Prudencio Muguruza Guerrero, vecino de la capital alavesa y empleado en la Caja de Ahorros Provincial de Álava.

¿Qué había de cierto en aquel documento gráfico? ¿Se trataba realmente de un “objeto volador no identificado”?

Los hechos

He tenido varias entrevistas con Prudencio Muguruza. Incluso he acudido con él y con otro buen amigo, el cura párroco de Areta (Llodio), Ignacio Mendieta, hasta el lugar donde ocurrieron los hechos, en un bellísimo paraje del término de Aguillo, en el citado Condado de Treviño. Y aunque no ha concluido la investigación, dada la importancia del “encuentro” quiero adelantar algunos datos sobre este interesante caso. He aquí una síntesis de los hechos, tal y como me fueron relatados por el testigo:

- Fue en la tarde del pasado 24 de julio. Hacía un día espléndido y yo salía de casa de mi madre, en Aguillo, a dar un paseo por los alrededores del pueblo. Me acompañaba mi perra.

Total, que tomé mi cámara fotográfica muy modesta –una “Nerasport” de óptica fija- y comencé a caminar hacia los bosques próximos. Si te digo la verdad no sé por qué me llevé la máquina… Era la primera vez que la sacaba por aquellos lugares…

Prudencio, de 25 años de edad, hombre cordial, y tímido, casado desde hace dos años y de una excelente reputación en su trabajo, se alejó sin prisas hacia una zona situada al norte del pueblo. El lugar, totalmente aislado y rodeado de monte bajo y bosques espesos, me llamó la atención por su belleza salvaje.

De pronto –prosiguió Pruden-, a eso de las nueve de la noche, más o menos, mi perra comenzó a gemir y a tocarme el pantalón con sus manos. Estaba inquieta. Algo le pasaba. Algo había visto y le había asustado. De eso estoy seguro. Miré a mi alrededor, pero no vi nada de particular.

- ¿Dónde te encontrabas en ese momento?

- Un claro entre los bosques. Y seguí caminando, de regreso ya hacia casa. Era la hora del crepúsculo…

Pero, no habían transcurrido ni dos minutos desde que “Panchita” había empezado a dar señales de nerviosismo cuando, a mi espalda, noté una especie de fogonazo. Me volví intrigado y vi “aquello”…

Allí, a unos 150 o 200 metros de mí, había una gran esfera, quieta por completo y como a unos 50 o 60 metros del suelo. Estaba sobre los árboles que yo acababa de dejar atrás en mi paseo.

- ¿Una esfera? ¿Estás seguro?

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- Totalmente. Era de un color como azul oscuro, con una luz a su alrededor y una enorme “estela”, también de luz, que subía en vertical hacia el cielo.

Me quedé asombrado. Y ocurrió algo muy raro: empecé a escuchar una especie de zumbido en mis oídos.

- ¿Hacía ruido aquella esfera?

- Ninguno, a excepción de ese zumbido penetrante que escuchaba en mi cabeza.

- ¿Y qué hiciste?

- Casi como un autómata desenfundé la cámara que llevaba en mi mano derecha y le hice una foto.

- ¿Se movió el objeto?

- En ningún momento. Al menos mientras yo lo estuve contemplando.

El perro huyó

-… Era impresionante! –continuó el testigo- “Aquello tendría más de cincuenta metros de diámetro…

- ¿Y el perro? ¿Qué hizo?

- Salió a la carrera hacia el pueblo y con el rabo entre las patas… Eso me alarmó y empecé a sentir miedo. Lo reconozco. Me quedé mirando unos segundos más y di media vuelta. Cuando llevaba cinco o seis pasos me volví y, ¡demonios!, aquello había desaparecido…

- ¿Pudo alejarse?

- No lo sé. Creo que no. Yo lo hubiera visto. Es que no estaba ahí. ¿Comprendes? Había desaparecido totalmente. Ya no veía ni la esfera ni la “estela”.

Fue entonces cuando apreté a correr y ya no me detuve hasta llegar a Aguillo.

Prudencio –según me explicó Laura, su mujer, y su madre, que se encontraban en aquellos momentos en la casa- llegó muy alterado y descompuesto. Y lo mismo ocurrió con la perra.

El joven contó lo que había visto, pero sus familiares no terminaron de creerle.

Dos meses después

Hasta aquí, muy resumidos, los hechos. Pruden siguió su vida normal y el pasado mes de septiembre, la madre del muchacho envió la cámara a revelar a Vitoria. Pocos días después, y entre otras fotografías familiares, apareció la toma que había hecho Pruden en el bosque. Y ahí estaba el misterioso objeto.

- Al contemplarlo –añadió el joven alavés- volvieron los recuerdos. Yo no había sufrido una alucinación ni nada parecido. Aquello había sido real.

Yo diría que absolutamente real, a juzgar por los primeros análisis de los especialistas en fotografía y de los testimonios de otros vecinos de Aguillo que, según mis investigaciones, también vieron aquel misterioso ovni en aquel atardecer.

Según mis averiguaciones, otras tres personas, al menos, vieron la “bola de fuego” con la larga “estela”, pero descendiendo en dirección opuesta al lugar donde fue fotografiada por Prudencio Muguruza. Así me lo relataron Félix Barrio y Benedicta Pérez de San Román.

Los primeros análisis

La clave, en el fondo, estaba en el negativo de la fotografía. Y Prudencio, en un gesto que dice mucho a su favor, no tuvo el menor inconveniente en cedérmelo para que pudiera ser analizado convenientemente.

Anque, como digo, esos análisis no han concluido aún, las primeras averiguaciones han resultado positivas: el negativo no ha sido manipulado y la imagen que aparece en él es totalmente genuina.

Los exámenes al microscopio han arrojado una “lluvia” del grano perfectamente correcta. Es decir, el grano del ovni es el mismo que el del resto de la imagen.

No hay fallos en el enfoque ni la imagen aparece movida. “Aquel objeto –lo que fuera- han dictaminado los expertos se hallaba totalmente quieto. De lo contrario, y dado lo elemental de la cámara (solo dispone de dos posiciones para el diafragma: “sol” y “nublado”), el objeto hubiera salido trepidado con toda seguridad”.

Ante la sorpresa del propio testigo, en la fotografía –de una excelente factura y nitidez- a la izquierda de la imagen aparece una formación luminosa (detrás de los árboles) que Pruden no vio.

Por otra parte, y según mis consultas, aquel día, la zona aparecía prácticamente despejada de nubes. No puede tratarse, por tanto, de una nube.

En cuanto a la posibilidad de un meteorito, científicamente queda descartada. Ningún meteorito de ese volumen (más de 50 metros de diámetro) puede inmovilizarse en el aire por espacio de casi dos minutos, que fue el tiempo aproximado de visión de Prudencio. En realidad no existe meteorito alguno en el mundo que pueda permanecer estático en el aire…

¿De qué trata entonces lo fotografiado por el vecino de Vitoria?

En mi opinión, de todo un objeto volante no identificado: un ovni. Por supuesto, yo voy más allá. Desde mi punto de vista, los ovnis son naves tripuladas. Y el fotografiado en Treviño, una de estas.

Será necesario esperar todavía algún tiempo para ir descubriendo  nuevos datos. Los análisis fotográficos, como digo, no han hecho más que empezar. Y las sorpresas, como vemos, han empezado a surgir.

Y, mientras tanto, el Gobierno sigue mudo respecto a las preguntas del PSOE sobre el objeto no identificado que desvió un avión de pasajeros en la noche del 11 de noviembre de 1979 en Valencia.

Claro que hay “silencios” que lo dicen todo…

 

Datos técnicos:

  • Cámara “Nerasport” (muy modesta

  • Óptica fija (50mm) “Crown-Glass-Lens” (127 Roll-films)

  • Foco fijo

  • Dos posiciones en el diafragma: “sol” y “nublado”, equivalentes aproximadamente a un 7.7 para “nublado” y un 11 para “sol”.

  • Velocidad: no tiene (probablemente se trata de 1/75 de segundo)

  • Película “Kodacolor II” de 16 exposiciones (3x4 cm) formato 127.

Observaciones:

  • La película fue revelada en una tienda especializada de Vitoria.

  • Curiosamente, los árboles del bosque (parte inferior) aparecen un poco movidos, mientras que el objeto y la estela de luz, estaban absolutamente inmóviles.

  • La especie de “hongo” que aparece a la izquierda y debajo de la fotografía (detrás de los árboles) no fue visto por el fotógrafo en el momento de disparar la foto.

  • Tampoco recuerda el testigo haber visto el punto blanco que aparece por delante de la esfera (en la parte inferior izquierda de dicha esfera).

  • No hubo ruido alguno a excepción del zumbido penetrante en los oídos de Prudencio.

El testigo asegura que casi era de noche. La foto está tomada en dirección Norte.


A la hora de cerrar el presente número, nos llegan nuevos datos sobre la fotografía del OVNI de Treviño, desde Bilbao y desde Barcelona.

Desde Bilbao, especialistas de la universidad de Deusto opinan que en la estela luminosa que se eleva por encima del objeto esférico se aprecian turbulencias indicativas de que el objeto efectuó maniobras de frenado.

Desde Barcelona, el fotógrafo Joan Minguell Vilasaló, consultor de MD, técnico en efectos especiales y profesor del Centro de Enseñanza de la Imagen, nos proporciona sus primeras conclusiones del análisis realizado sobre el negativo original. Son estas:

  • No se aprecian en el negativo manipulaciones de ninguna clase.

  • La cámara posee según datos aportados dos posiciones de diafragma (“sol” y “nublado”), pero el testigo no especifica en cuál de las dos posiciones fue hecha la fotografía.

  • En el momento en que el testigo afirma haber disparado la foto, el horizonte debería ser más claro que el firmamento, siendo en la fotografía justamente al revés.

  • Curiosamente no se filtran rayos o reflejos de luz a través de los árboles, procedentes de la esfera situada detrás de estos a la izquierda de la imagen.

  • Los árboles no parecen iluminados por el reflejo de la bola luminosa que pende sobre ellos.

Revista Mundo Desconocido