Burgohondo, la frontera

De Aquello Que Aconteció Antes Y Después De La

 Reconquista De La Insigne Ciudad De Toledo Y De

 Los Buenos Hechos Del Noble Caballero Que Hacíase

 Llamar Raymundo De Borgoña Para La Fundación

 De La Abadía De Nuestra Señora De Burgohondo

                                                                              Imagen de: www.vallenajerilla.com

-¡Majestad, Majestad, traen noticias de Toledo!

Detrás del apurado cortesano se abrió paso un sudoroso mensajero  con la impaciencia impresa en su cara, y sin esperar a la aquiescencia del rey presentóle un pergamino sellado ante sus ojos.

Tal insolencia podía costarle el calabozo, pero el rey comprendió que las noticias debían de ser en extremo importantes y simplemente mandó que le atendieran a él y a su caballo. Toda la corte clavaba sus ojos en la misiva esperando saber qué ocurría.

La cara del rey al leerlo evidenció que algo grave se había producido en Toledo, pero sólo sus más allegados consejeros se quedaron junto al monarca para ser informados de la situación, mientras los demás debían conformarse con los rumores que pronto saltarían a los corredores del castillo.

Al–Mamún, Rey de la taifa de Toledo, había muerto y le comunicaban  que su hijo Al-Qadir iba a sucederle. Pronto recibirían una delegación para presentarle los respetos y firmar los nuevos acuerdos de la alianza. No hacía seis meses que Alfonso se despedía en Córdoba del Rey moro después de haber luchado juntos por reconquistar esa ciudad, y donde las flechas y las espadas no hicieron mella, lo hizo un potente veneno. Al -Mamúm era considerado, no solo un aliado de tiempos de su padre Fernando I, sino  amigo personal de Alfonso, puesto que había sido este quien le acogió en Toledo en los momentos difíciles en que su hermano Sancho le perseguía para arrebatarle el Reino de León;  le había tratado como a un hijo,  y esa relación fraterno-amistosa había impedido desde entonces considerar Toledo como territorio de expansión de su reino.

Pero ahora todo cambiaba. La relación con Al-Qadir se limitaría a los beneficios de una política en común y, aunque se intentó respetar esta precaria alianza durante años, Alfonso no tardó en reunir sus huestes cuando el mismo pueblo toledano, ya moros, ya cristianos, le requirieron ante el despotismo y excesos que el nuevo Rey mantenía sobre sus súbditos.

Y desde ese año 1075 en que falleció su aliado hasta el inicio de la conquista de Toledo, en la vida de Alfonso VI se precipitarían grandes cambios. Su amante Doña Ximena tuvo su primera hija con él, Teresa, la futura Reina de Portugal; se caso con Constanza de Borgoña, en la que engendró a la que sería Reina de León y Castilla, llamada Doña Urraca ; volvió Doña Ximena a darle otra hija, Doña Elvira, Condesa de Toulouse y Saint Guilles por matrimonio; Y Zaida, la viuda de Al- Mamún a la que acogió en su corte tras la muerte de este, le engendró el soñado heredero Don Sancho, el cual nunca llegó a reinar por su muerte prematura en la batalla de Uclés. 

Y estas -en apariencia- inocentes cuestiones domésticas, marcarían el futuro de todo un reino.

Imagen de: rutatresculturas.blogspot.com.es

Recién conquistada Mayrit, el Rey Alfonso asentó allí su centro de operaciones, no sin antes cristianizar la ciudad. No podían los caballeros y las damas pedir la ayuda de Dios desde una mezquita sin sentir la desprotección de sus vidas y almas eternas ante la inminente contienda. La ciudad tenía perdida a su santa patrona desde la llegada de los moros, no había tiempo para mandar en busca de otra Señora, y la piedra era tarda en sacar una imagen con el decoro que esto requería. Mandó pues Don Alfonso pintar en el altar mayor de la que fuera en tiempos cristiana iglesia una Virgen de su devoción, aliviando así la necesidad de protección divina de su corte y ejercito.

Y se dispuso a la conquista de la ciudad de Toledo manteniendo un largo asedio y atacando por aquella parte que no protegía el rio, tal y como escuchó al mismísimo Al-Mamum en el jardín del Palacio de la Galiana, cuando esté creyó que Alfonso dormía ignorante del único punto débil de su inexpugnable ciudad. Hasta después de muerto su aliado y amigo Al-Mamúm le había llevado con el recuerdo de su refugio toledano al feliz término de la guerra.

El 25 de Mayo de 1085, por fin,  Alfonso VI entraba en Toledo junto a todos sus validos:

“Montaba el rey Alonso un famoso caballo árabe engalanado ricamente y á su derecha le acompañaba el rey de Aragón y el conde Borgoña, sirviéndole al lado opuesto su escudero, el conde Don Rodrigo Ordoñez, que llevara su lanza y escudo. El Cid acompañado de los condes  don Martin Alonso, García Ordoñez,  Pedro Pelayo y don Vela, seguía al soberano; y la reina Constanza y la infanta doña Urraca precedían cortejadas por los condes don Rodrigo Muñoz, Rodrigo Díaz, don Gómez González señor de Sandoval y Alvar Fañez, y cerraba la comitiva el infante don Sancho acompañado del mayordomo mayor de palacio don Pelayo Vellídez, del de León don Pelayo Domínguez, y de los caballeros de allende que asistieran á la conquista.

Los caballeros de la Cruz Roja formaron después de la real familia por orden del rey y de este modo todo el ejército trasladó sus reales á Toledo y al sentarse el soberano de Castilla e su alcázar lo hizo con tal fuerza que desde entonces no volvieron a levantarle los enemigos del Evangelio”

“El caballero de Madrid en la conquista de Toledo por don Alonso el VI” pag. 95 de Basilio Sebastián Castellanos , Anticuario de la Biblioteca Nacional, Fundador de la Academia Española de Arqueología, profesor de esta ciencia en el Ateneo, Liceo, Instituto español, y en algunos colegios de Humanidades de Madrid, etc, etc, etc.

Tal conquista era de celebrar, y qué mejor que casar allí mismo al Conde de Borgoña con su hija, la infanta Doña Urraca, regalándoles como dote el Condado de Galicia.  Pero el trabajo no había hecho nada más que empezar. Sobre el recién casado Raymundo recayó la ardua tarea de reconstruir los territorios aledaños para asegurar el Reino Castellano. Y Ávila, junto a Segovia y Salamanca, le fueron encomendadas. Así, mientras la joven Urraca quedaba bajo la tutela de don Pedro Ansúrez  y crecía lo suficiente para hacer efectivo ese matrimonio que no sería consumado hasta sus catorce años, Raymundo cabalgaba hasta la recién estrenada frontera de la ciudad de Ávila. La entrada a la ciudad fue desoladora. El lugar estaba absolutamente destruido, con las calles cubiertas por restos de antiguos edificios y la miseria instalada en los pocos supervivientes que salían al paso. Había que reconstruir, pero también repoblar, y para ello Raymundo envió un bando a las tierras del norte;  la promesa era clara, se concederían importantes privilegios a los que llegaran a esas tierras para asentarse. Se les invitaba a trasladarse con sus mujeres, hijos y ajuares, así como con sus animales domésticos y lo demás necesario para la explotación de una tierra que les sería donada por orden real.

Y mientras a la ciudad de Ávila llegaban caballeros, soldados, gente de Asturias, León, Vizcaya y gente de Francia con arquitectos y maestros de     ”jometría” dispuestos a devolver el esplendor a la capital abulense, en un pequeño lugar rayando con tierras musulmanas se asentaban unos pocos Monjes canónigos Regulares de San Agustin llegados desde la Borgoña, cuya misión consistía en proteger esa línea y evangelizar a las gentes que se asentaran bajo su jurisdicción.

Imagen de: wwwespiritualidadcisterciense.blogspot.com.es

Primero fue una pequeña construcción donde cobijarse y rezar a su adorada Virgen -aquella que trajeron desde su tierra borgoñona- y más adelante fueron añadiendo nuevas estancias y de mejor calidad, creciendo hasta convertirse en una prestigiosa Abadía. Por ser este un lugar que ofrecía gran abundancia de materiales pronto llegó a rodearse de pequeñas aldeas, hasta trece se llegaron a contar, poblando esos impenetrables y deshabitados bosques y robándole espacio a ciervos, jabalíes, osos y otras especies. Bajo los auspicios de Don Raymundo había nacido Burgohondo, el pueblo de la frontera.  

Imagen de: iescavaleri.com

Y no sería el último pueblo marcado por su huella, pero esa historia la contaremos otro dia si sus mercedes nos honran con el favor de leernos.


Bibliografia:

  • Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración.

            Volumen 1, Escrito por Eugenio Llaguno Amirola,Imprenta Real (Madrid 1829)

  • www.gabitogrupos.com/EL UNIVERSO DE LA HISTORIA. Escrito por Ignacioal
     
  • Antiguedades de España, propugnadas en las noticias de sus reyes, en la Coronica del Real Monasterio de San Pedro de Cardeña, en Historias, cronicones, y otros instrumentos manuscritos, que hasta aora no han visto la luz publica  Escrito por Berganza, Francisco de (Madrid 1721)
     
  • ASTURIS ILUSTRADA, TOMO IIEscrito por Joseph Manuel Trelles Villademoros, (Madrid 1760)
  
  • Ilustraciones genealógicas de los Católicos Reyes de las Españas. Escrito por Esteban de Garibay y Zamalloa (Madrid 1596)

 

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