La ermita de Burgondo

A pesar de encontrarse en la jurisdicción de Ochate, lo cierto es que este templo perteneció a la hermandad de cinco pueblos del Condado: Uzquiano, San Vicentejo, Imíruri, Aguillo y Ochate. Eso fue hasta 1833, entonces Ajarte pidió incorporarse y durante algún tiempo pasaron a ser seis.

Su origen

Deberíamos empezar diciendo que, al igual que en el caso de Ochate, la ubicación de la ermita de Burgondo se debe al antiguo camino de herradura que viniendo desde San Vicentejo atravesaba los montes de Vitoria por las laderas de Arna (1) y se dirigía hacia Monasterioguren. Burgondo (2) era uno de esos hitos en el camino, al igual que otros templos cercanos hoy desaparecidos, como San Juan de Nunury (3) o San Juan de Arna (4).

La datación de esta ermita es algo confusa. Basándose en su ornamentación, el Obispado de Vitoria la consideró del siglo XVII. Sin embargo un siglo antes, en 1556, ya figuraba en el Libro de visitas de Licenciado Martín Gil, y en un documento del siglo XVII dirigido al Obispo de Calahorra se hacía mención al templo de esta manera:

“… a cuatro kilómetros de distancia del pueblo de Ajarte y próximo al de Ochate, se halla establecida y fundada sobre una roca monte una hermita y Santuario con el título de Nª. Señora de Burgondo, dedicada a la Asunción de Nª. Señora del quince de Agosto, con cuyo título existe y se halla dada desde tiempo inmemorial…”Es imposible que se refiriesen así a la ermita si hubiese sido construida ese mismo siglo.

Basta observar sus restos para comprobar que el edificio está formado sobre diferentes basamentos, apuntando a reconstrucciones sucesivas. Otro indicio que señala en esa dirección es que durante una reparación pudo verse que la espadaña está decorada por su parte oculta, la unida a la pared, algo que carecería de sentido si hubiese sido construida al mismo tiempo que el edificio. Como dato curioso, es bien sabido que todo templo cristiano posee una orientación Este-Oeste, pues bien, Burgondo está orientado en sentido Noroeste-Sureste, algo bastante extraño.

Cómo era la ermita

El edificio, hoy en ruinas, era mucho más grande de lo que podría parecer. De fábrica rectangular con adosado en forma de “L”, tenía dos plantas, cuadra, comedor, sala para la cofradía y cuarto de curas. En el comedor existían cinco grandes mesas de roble alargadas que servían para la celebración anual tras la romería. La sacristía, con bóveda nervada en diagonal, aún conserva el gran hueco donde se ubicaba el camarín de la Virgen. (Marcado en rojo):

Imagen del año 2013:

 

Imagen de mediados de los ochenta, tras el incendio:

Este camarín, flanqueado en su día por un hermoso retablo barroco con columnas salomónicas, acogía la figura de la Virgen de Burgondo. La primera imagen de la que se tenga noticia fue mandada cambiar en 1792 por el representante del Obispado en una de sus visitas:

“…se visitó la ermita de Ntra. Señora de Burgondo a la que acuden en letanía los pueblos de Imíruri, Uzquiano, S.Vicentejo, Aguillo y Ochate, que se hallo decente, surtida de ornamentos y cáliz con su Patena, pero se notó que la efigie de Ntra. Sra. titular de dicha ermita es muy antigua, de ridícula figura y está indecente por lo que se manda S.S.J a las personas obligadas que dentro de dos meses dispongan de otra imagen de Ntra. Sra., que precedida su bendición se colocará en el trono que ocupa la antigua, quitando esta, deshaciéndola y enterrando sus pedazos en la referida ermita; procurando tenerla con la hermosura, adorno y decencia correspondiente.”

Inmediatamente se encargó una nueva imagen construida en piedra, pero años más tarde una banda de ladrones la robó por encargo serrándole las piernas. Aunque fueron detenidos camino de Madrid, nunca se pudo recuperar la Virgen. La siguiente fue construida en madera, medía como metro y medio y según quienes la vieron era como la del estandarte que mostramos a continuación:

Pero volviendo al edificio, es interesante observar la siguientes imágenes:

La puerta del fondo en ambas fotografías corresponde a las cuadras para los caballos. Este fue el lugar donde se desencadenó el fatal incendio la noche del 26 al 27 de julio de 1983, y aunque se ha insistido mucho en que fue provocado, quienes conocieron bien los hechos hablan de un mendigo muy popular en la zona llamado León. Este individuo solía pernoctar en las cuadras y a menudo hacía pequeños fuegos para cocinar o calentarse, y parece que pudo ser la causa real del siniestro. En cualquier caso, la ermita resultó tan dañada que se decidió derribar lo poco que quedó en pie por el riesgo de derrumbe.

En cuanto al interior del templo, resulta de gran valor esta imagen del año 1951, tomada durante la misa del 15 de agosto. Obsérvese el coro en la parte trasera y las escaleras que conducían a él:

La Cofradía de Burgondo

Como otras ermitas del entorno, Burgondo contó con su propia Cofradía, que fue fundada el primero de agosto de 1796. Sus cargos eran tres: el Abad, que debía ser elegido entre los párrocos de los pueblos a los que pertenecía; el Mayordomo, persona responsable de custodiar las llaves y los libros, y los Diputados, miembros de la junta que eran elegidos de entre los cofrades (considerados así todos los propietarios de una vivienda en cada pueblo implicado). Los cargos eran anuales y se renovaban en mayo, y entre sus funciones estaban velar por la conservación del templo y organizar los actos religiosos. En la ermita había lámparas de aceite que iluminaban permanentemente, y cada siete y ocho días subían a rellenarlas. Como curiosidad, el último vecino de Ochate que figuró en los libros como Mayordomo fue D. Braulio Elorza, en 1912. En cuanto al célebre párroco de Ochate Antonio Villegas, consta como Abad de la Cofradía entre 1868 y 1869.

El día grande era el 15 de agosto, cuando se celebraba la romería principal. La junta general de la Cofradía se realizaba el día de San Bartolomé, nueve días después de dicha romería, y era momento de hacer las cuentas. También se realizaba una peregrinación desde el pueblo de Aguillo la víspera de la Ascensión. De hecho, las rogativas a la Virgen de Burgondo eran muy numerosas. Dada su fama de Virgen milagrosa, los libros de la Cofradía recogen procesiones desde lugares bastante alejados, así como limosnas de otros tantos pueblos. En cuanto a los motivos para tales rogativas, lo más común era pedir lluvia en época de sequía o buen tiempo para las labores agrícolas.

Romería del año 1963. Nuestra imaginación se dispara y no podemos dejar de preguntarnos si alguno de los presentes en la imagen pudiese ser Víctor Moraza (Ver capítulo El Medallón”)

Es de destacar que casi treinta años después de su derribo, la ermita sigue siendo lugar de peregrinación por parte de los devotos cada quince de agosto. Contribuyen a ello el fervor de los descendientes de la Cofradía, así como el empeño personal de D. Rafael Sevilla, párroco de la zona y excelente persona que tanto ha hecho por la memoria de Burgondo.

La piedra desaparecida

Uno de los elementos más peculiares y característicos de Burgondo fue sin duda su espadaña. Ricamente decorada con elementos geométricos, corazones, motivos vegetales, etc., se llegó a especular hasta el delirio sobre algunos de sus elementos ornamentales. Siempre llamó la atención especialmente una figura humana representada en uno de los sillares que rápidamente desapareció tras derrumbarse. Aunque de escasa calidad, esta es una de las pocas imágenes que se conservan de la misma:

Nuevas investigaciones

Lejos de ser un “caso cerrado” el interés que despierta este lugar hace que actualmente haya investigadores que tratan de determinar el origen del templo, la advocación de la Virgen de Burgondo y esa presunta línea francesa que parece subyacer tras su construcción. Se han hecho hipótesis que apuntan a Raimundo de Borgoña, también a familias descendientes del linaje Burgundio que se emparentaron con sangre alavesa, y, cómo no,  con ese importante camino medieval al que daba servicio. En nuestro apartado de colaboraciones irá teniendo cabida cualquier novedad al respecto.

Para quien escribe esto, Burgondo es el lugar más entrañable y mágico del viejo Ochate. Desgraciadamente, al igual que el pueblo está sufriendo la lacra de indeseables que se dedican a destrozar sus ruinas centenarias cargadas de historia. No cabe mayor ignorancia y mala fe, por eso no debemos resignarnos a que se siga haciendo y no nos cansaremos de denunciarlo.

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  1. Cerca de Ajarte

  2. Burgondo figura en algunos documentos como ermita de la Asunción, que fue su apelación “oficial”

  3. Ermita homónima de un pueblo que existió entre Arrieta y Ascarza, desaparecida en el siglo XVIII.

  4. Se supone que fue la iglesia parroquial del desaparecido pueblo de Arna, figurando en algunos documentos del siglo XVI. Consta que ya no estaba en el siglo XVIII.

 

 

© Antonio Arroyo. Ochate.com

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